Hoy miércoles 1 de septiembre del 2010, De todo un poco con Lorena y Elvia
ofrece las noticias, información y opinión relevante de la semana para la comunidad hispana de Cincinnati.
Esta semana, Lorena y Elvia actualizan la información y testimonios sobre los hispanos recientemente desalojados de los apartamento Colonial Gardens, 11414 Lebanon Road (Route 42), Sharonville, OH 45241.
Los invitamos a escuchar De todo un poco con Lorena y Elvia, tu nuevo segmento semanal de Mujer Latina Today e-Zine, haciendo click en PLAY.
De todo un poco con Lorena y Elvia continúan con la campaña “Deja el temor, tienes derechos: úsalos” con la única finalidad de ayudar a la comunidad hispana a conocer sus derechos y que acudan a los abogados u organizaciones legales, a los órganos jurisdiccionales y a los organismos policiales para denunciar a las personas que les están lesionando sus derechos.
Vivencias con Elvia Skeens
Érase una vez la historia de una panameña que trataba de adoptar una nueva cultura… Hoy les contaré algo (que ahora veo como cómico) que viví hace casi cinco años. Estaba recién casada, con el inglés medio “atravesado”, un acento fuertísimo y sin saber qué “abrebocas” se podían llevar a la mesa principal de una fiesta familiar americana donde te invitan y tú no conoces a nadie; excepto los allegados a tu marido.
Ese día quise lucirme y preparé las “deliciosas” empanadas de pollo del recetario de mi abuela. Las hice en miniatura para entregar una bandeja bien decorada. Había crecido viendo a todo el mundo chuparse los dedos después de comerse una de estas delicias panameñas. Claro, hasta allí había vivido solamente en Panamá donde preparamos el relleno de los tamales con un guiso de pollo que mezcla aceitunas, pasas, guisantes, cebolla, tomates, zanahorias, culantro (no cilantro), el caldito Rika y el sabor de la salsa Maggi Estilo Panameño ®
¿Dónde encuentro el culantro…dónde, dónde? “Será en Jungla Jim”, me dijo mi hermana Yahaira, quien hasta que yo me mudé a Ohio no tenía idea que emergía un mercado de productos hispanos y para ella todo se resolvía con llegar hasta Jungle Jim.
Increíble, pero cierto… ella había estado viviendo aquí por más de una década e ignoraba que existía un lugar donde se podía ir a comprar pan, dulces, tres leches y flan casero. Recuerdo aquel día como si fuera ayer. Llegamos a la panadería y vimos tantas cosas que nos hacía recordar nuestra tierra. Fue muy grato poder hablar español con alguien más. Empezamos a hablar con un joven de ojos verdes. ¿Esos ojos son tuyos, o son lentes de contactos?, le pregunté yo en español a Luisito, el hijo de Doña Lourdes León cuando por primera vez visitábamos la panadería La Mexicana, en Fairfield. Él no creo que se acuerde. Pero, mi hermana y yo jamás podremos borrar de nuestras mentes ese momento. (Desde entonces, somos “culpables de todos los cargos” en el sobrepeso de mi sobrina Ashley; pues, sin éxito alguno, tratamos de que mantenga una dieta balanceada y evite los altos contenidos calóricos; pero, cada vez que paramos allí Ashley exige que le llevemos, “mínimo unos tres churros”)
Después Yahaira y yo empezamos “la cacería” de productos y casi nos morimos de la emoción cuando encontramos un frasco de “nances” en almíbar y quisimos hacernos una “pesada”. ¡Eso no funcionó! Ni Yahaira ni yo éramos expertas en el arte de la “pesada de nance”. Ese es un mérito “exclusivo” de mi abuela Rica; porque ni siquiera mami Elvia logra el punto perfecto. (Mami, no es que desmerite tu pesada…pero la verdad, ya Yahaira me contó que en su reciente viaje a Panamá descubrió que tu receta va de mal en peor…)
La pesada de nance es un postre típico panameño. Tal vez, en otras culturas latinoamericanas la fruta no se conoce con el mismo nombre. Aquí he visto que los frascos llevan una etiqueta traducida que la comercializan como “Yellow Cherries”; pero, realmente eso “cereza amarilla” no es.
Si se busca en el website de la Real Academia Española la definición se arraiga a Centroamérica y se describe como “Arbusto de la familia de las Malpigiáceas, cuyo tronco tiene la corteza externa color café oscuro y la interna rosácea, de hojas elípticas, con vellos suaves en el envés, flores amarillas y fruto comestible, pequeño y aromático. La corteza se utiliza en la medicina tradicional”.
Yo sencillamente les diré que es una fruta amarilla pequeña con sabor cítrico que al exprimirse o licuarse se obtiene un jugo rico en fibra al que se le agrega hielo y azúcar para hacer una bebida popular que se llama “chicha de nance”. Pero, si en vez de hielo se mezcla con harina, maicena, leche y vainilla y se lleva a fuego lento en una cacerola se logra la “pesada”. Eso, si !!! Para que quede bien y no se forme un “engrudo” al estilo de mi mami hay que saber agregar la harina, el jugo debe estar bien concentrado en sabor y hay que revolver bien para que no se hagan grumos. ¡Por lo menos, esto siempre le ha dicho mi abuela a mi mamá!
La pesada de nance se sirve fría o caliente con queso blanco encima. Es muy sabrosa. Ummmmmmmmmmmmmm, ya se me hizo “agua la boca” y me dieron ganas de irme a Panamá a comer pesada de nance. Créanme que con esta sensación de antojo en este momento me conformaría con cualquier cosa que le resulte a mi mami. ¡Estando tan lejos no puedo ser tan exigente! En Panamá también se hacen paletas (popsicles) y helado de nance. Las grandes compañías lácteas procesan la fruta. Ese helado es riquísimo. De las paletas, ni hablar. Si alguien viaja a Panamá les recomiendo que prueben el helado y las paletas de nance. ¡Ya verán que no se van a arrepentir!
Volviendo a la historia de las empanadas de pollo yo andaba desesperada por encontrar todos los ingredientes porque mi bandeja de abrebocas tenía que desaparecer. Ya me imaginaba yo a todo el mundo preguntándome la receta; así como siempre sucedía en mi país. Lamentablemente, me equivoqué. A nadie le gustaron mis empanadas. Mi esposo por evitarme la depresión consecuente, optó por comerse tres a “paso de tortuga”. Claro, yo sabia que era sólo un “cumplido” porque él no come nada que tenga guisos o vegetales. La verdad, no puedo negar que esos gringos me traumaron. Miraban esas empanaditas y todos le preguntaban a mi esposo que era. ¿Sería que estaban muy feas y se salían del entorno gastronómico acostumbrado?
Lo peor pasó cuando empezaron a abrirlas y miraban el relleno. Unos hasta se llevaron servilletas a la boca para escupirlas y, luego, tirarlas a la basura. Otros, no disimularon mucho y simplemente fueron “al grano” preguntando por qué se mezclaba lo dulce con lo salado. Alguien confundió una pasita con un bicho, porque empezó a expurgar hasta el último ingrediente. Les juro que en ese momento hubiera deseado decirles que esas bolitas negras eran garrapatas y que el relleno tenía licuado de hormigas, cucarachas y ratas podridas…pero, me mordí la lengua y conté hasta mil.
Bueno, en fin…..tantas y tantas expresiones me hicieron sentir como “cucaracha en baile de gallinas”. Es decir, completamente “fuera de lugar”.
Aquel día juré que mientras viviera en este país “jamás” llevaría un plato típico a ninguna reunión o fiesta. Todos estos años han pasado con el recetario de mi abuelita escondido en cualquier gaveta de la cocina. Decidí “jubilarlo” contra su voluntad. ¡A mi me encanta la cocina! Y antes, mis colegas y amigos siempre elogiaban que Elvia, además de ser “buena reportera” era también “buena repostera”. De eso siempre se acuerda mi mejor amigo, el periodista y “anchor” Raúl Rodríguez.
El año pasado, cuando estaba en Panamá, otra gran amiga me recordó aquellos tiempos en que jugaba a ser chef, siempre con la guía de mi abuela. Las recetas siempre me quedaron bien. Tenía una excelente “instructora” en casa. (Insisto…esa no es mi mamá…es mi abuelita. Mi mami, es muy práctica y prefiere ir a comprarme mis antojos en cualquier restaurante panameño que ponerse a cocinar). “Elvia, ya no cocinas que te pasó ….te “agringatizaste” ya?, me preguntó mi amiga. “Realmente no”, le respondí… “he optado por adoptar la cultura de la comida congelada y el patrón de recetas fáciles de la lata o la cajeta”, le reiteré mientras seguía guardando el secreto.
A nadie nunca le había contado la historia de mis empanadas de pollo. Hoy quise hacerlo y compartir la razón que me despierta emociones por volver a cocinar.
Hace pocos días cuando me preparaba para asistir a la reunión de agosto del círculo “Entre Mujeres” se me ocurrió hacer mis empanadas. Pero, ya Lorena me había dicho que fuera algo “light” y como me convertí, otra vez, en chica “weigth watcher” tomé unas recetas de pocas calorías y preparé dos diferentes rellenos. Uno de carne con hongos y tomates, y otra de pollo con crema de zanahorias. Las empanadas fueron de harina, horneadas con poca grasa usando mi mágico spray “I Can’t Believe it’s not Butter” ®
La verdad debo confesarles que tenía miedo a las reacciones. Yo sabía que nadie iba a poner cara de asombro porque estábamos entre latinas. Sin embargo, me preocupaba que, por ser “light”, la mente traicionara al sabor. ¡Que suerte que esta vez me equivoqué para bien! Todas las personas disfrutaron las empanadas y me hacían gestos de satisfacción mientras transcurría la conferencia. Lorena y su hermana Jasmina, que está de visita en Cincinnati, son grandes fanáticas de las empanadas caseras panameñas y me aseguran que el “criticado” relleno de hace casi cinco años está delicioso. Les recordó mucho el estilo de los pasteles venezolanos. A Claudia también le fascinaron y me comenta que sabe al relleno del pavo colombiano que se prepara para las fiestas navideñas.
Gracias chicas por hacer el “milagro” de revivir mis empanadas y, asimismo, el deseo de seguir cocinando; porque ante el trauma de aquella vez toda esperanza para retomar mi viejo recetario había muerto, así como fallecieron las ganas de llevar abrebocas para cualquier fiesta de amigos o parientes de mi esposo.
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Estilo con Claudia Prada
¿Quieres algo muy efectivo para embellecer tu piel? ¿No sabes que más ponerte en tu cabello para que luzca hermoso? ¿Quieres un protector para evitar las arrugas y la resequedad en tu piel, que te ayude a filtrar los rayos solares en este verano y además ayude a sanar tu piel? ¿Tienes inflamado tu abdomen por estreñimiento, exceso de toxinas o mala digestión?
Es sabido que el Aloe Vera tiene innumerables virtudes; desde la antigüedad se reconocen sus valores terapéuticos en culturas como la china, indú, sumeria, y egipcia, en dónde ya lo utilizaban por su poder regenerador, siendo esta virtud la más reconocida actualmente, pues se considera al Aloe Vera como uno de los mayores regeneradores celulares que ha dado la naturaleza.
Hoy en día es uno de los ingredientes consentidos en cosmética y medicina natural. Existen más de 300 variedades distintas de aloe, entre las cuales destaca el Aloe Barbadensis Miller como la especie más famosa a partir de la cual se extrae el acíbar y el gel.
El Aloe Vera es un ingrediente importante en muchos productos de belleza para el cuido de la piel y del cabello, ya que posee extraordinarias virtudes como las siguientes:
En la piel:
• Destapa los poros: penetra en las tres capas de la piel (epidermis, dermis, hipodermis) y expulsa las bacterias y los depósitos de grasa que tapan los poros, permitiendo que la piel respire y rejuvenezca.
• Regenera: la acción de los nutrientes naturales, sus minerales, vitaminas, aminoácidos y enzimas que contiene el aloe, estimulan la reproducción de nuevas células. Incluso para los hombres, la aplicación de una loción a base de aloe vera después del afeitado permite la regeneración de nuevas células, y da una sensación de suavidad y alivio.
• Remedio eficaz para combatir el acné: la pulpa de la hoja recién cortada del Aloe posee efectos terapéuticos mucho más efectivos que cualquier extracto comercial. Para esto, se utiliza la hoja recién cortada y se aplica la pulpa directamente en la zona afectada, sin sacarla de la hoja. Hay que lavar muy bien la zona donde se vaya a aplicar y mantener la hoja pegada al área afectada por un rato.
• Cura y nutre la piel: el Aloe Vera es muy utilizada en las lesiones de la piel, ya que posee un poder emoliente, y suavizante. Se ha confirmado que el gel contiene vitaminas A, B1, B2, B6, C, E y ácido fólico. Además contiene minerales, aminoácidos esenciales y polisacáridos que estimulan el crecimiento de los tejidos y la regeneración celular.
• Antiinflamatoria y cicatrizante: el Aloe tiene acción cicatrizante, antiinflamatoria, además de poseer propiedades bactericidas.
• Protector, anti arrugas: si aplicas el gel con regularidad, te ayudará a evitar arrugas prematuras. Además, el gel es utilizado en muchos protectores solares ya que es un excelente filtro solar de rayos ultravioletas.
• Astringente: reduce la medida de los poros abiertos y ayuda a cerrarlos rápidamente. Se puede usar bajo el maquillaje y ayuda enormemente a evitar erupciones, granitos y rojeces después de la depilación.
Para el cabello:
• Ayuda a tratar la caspa y la grasa: el jugo de Aloe vera se puede utilizar como champú, enjuague y hasta para peinarse el cabello, dando notables resultados. Es muy bueno para dar masaje en el cuero cabelludo y ayudar a sanarle de resequedad, hongos y caspa, además de eliminar grasa excesiva y otros padecimientos del cuero cabelludo. Las hojas del Aloe aplicadas en el enjuague le dan un brillo muy especial.
Virtudes medicinales y estéticas
• En medicina, el Aloe es un excelente medio para depurar al organismo, eliminando las toxinas y deshechos de las células, permitiendo una mejor absorción de nutrientes y oxigeno.
• Laxante: es un muy efectivo laxante natural, que no irrita el estómago y ayuda a evacuar todo aquello que pudiera entorpecer el buen funcionamiento intestinal.
• Además reestructura y revitaliza la médula ósea, reactiva el sistema inmunitario y estimula la producción de endorfinas para calmar el dolor.
• Tiene una gran utilidad para auxiliar en caso de quemaduras, pequeñas heridas y problemas cutáneos, será ya una buena inversión.
Pues si querías algo natural para embellecer y sanar tu piel, tu cabello y tu vientre, el Aloe Vera es para ti.
Por: Verónica Escribano
Desde Panamá
Mujeres sin Fronteras
El día más feliz de mi vida fue cuando el doctor me confirmó que estaba embarazada. Ser mamá para mí es lo más importante que me ha pasado; esa sensación es indescriptible. Sentir que dentro de ti se forma un nuevo ser y que al pasar del tiempo comienza a moverse y a dar sus primeras pataditas y que al escuchar la voz de papi y mami baila de alegría dentro del vientre. ¡Esa experiencia es incomparable!
Cada día cuando mi esposo llegaba del trabajo me daba un beso enorme en mí barriga y luego decía “una patadita para papá”. Es que desde las entrañas Anthony (mi querido hijo) creía que era jugador de fútbol y se estaba preparando para el recién pasado mundial.
Esos seis meses fueron para mí toda una odisea pues mi “terrible” Anthony no pudo esperar los nueve porque quería conocer a su entrenador. Sí señores… la espera para conocer a mi bebé fue un poco corta porque se me adelantó el parto tres meses. Todos pensaron que mi bebé no iba a sobrevivir; pero, yo estaba segura que sí porque Dios, desde el principio de mi embarazo fue muy generoso conmigo.
Para los médicos Anthony no parece un niño prematuro. Es inteligente y muy “chispa”. Gracias a Dios en sus etapas de desarrollo ha evolucionado perfectamente. ¡Ya ven como Dios hace los milagros… sólo tenemos que confiar plenamente en él!
Sin embargo, la realidad en mi país es otra. Con frecuencia puedo escucho a las mujeres identificarse con una nueva profesión; de estas que el diploma no lo da una universidad pero que se lucha contra viento y marea para cumplir con todos los créditos de un plan de estudio que se lleva en el corazón. “Soy madre y padre”…esta es una frase muy común para la que no hay fronteras. Es un título mágico y lleno de amor que se lleva en la frente con dignidad y orgullo. Lamentablemente, en Panamá sucede algo muy extraño. ¡Es como el común denominador en las fracciones matemáticas!
Cuando se le informa al hombre de este suceso tan extraordinario y maravilloso que es darle la vida a un nuevo ser, lejos de sentirse dichosos y felices por su nuevo rol de padre y abrazar a la futura mamá la miran fijamente con ojos exaltados y con reclamos les preguntan ¿Por qué no te cuidaste? y para colmo rematan diciendo… “si crees que con esto me vas a atrapar, te equivocaste”. ¡Qué ironías…tanta irresponsabilidad junta repugna!
En algunos casos, se quedan obligados para cumplir con el compromiso y otros simplemente desaparecen sin imaginar siquiera que abandonan la aventura más linda e importante de su vida porque el egoísmo e inconsciencia le negaron la oportunidad de escuchar esa primera palabra que sale tan dulcemente de su boquita: “paaaaaaaapá”.
Es lamentable que existan hombres con este tipo de mentalidad pues su machismo no les permite abrir los ojos y ver lo importante que son sus hijos. ¡Sí, asimismo es!… Muchos llegan al extremo de negar su paternidad y hasta asegurar que “jamás he visto a esta mujer”. Destrozando con estas palabras al ser que le entregó su cuerpo y alma; destruyendo sus ilusiones y enviándola a un pozo sin abismo donde la soledad es la única compañía.
Yo todavía no logro comprender como esta etapa tan linda puede convertirse en un dolor de cabeza, por la irresponsabilidad de un hombre que se niega a cumplir con su deber de padre. Sin apoyo alguno, la mujer tiene que seguir adelante y hacerle frente a la maternidad. Así sigue su vida. Nada la hace desmayar; pues el fruto de su amor ya empieza a moverse. Cada día su pancita crece con tantas interrogantes motivadas por la necesidad de compañía.
Por un lado, la desesperación de verse sola y abandonada por aquel hombre que un día con palabras bonitas le prometió bajarle el cielo y regalarle las estrellas. Por el otro, la depresión y angustia hacen que se pregunte ¿A dónde se fueron todas aquella promesas de amor?… ¿Dónde está aquel amor eterno que tanto profesó? … ¿Qué pasó con aquella frase “te amo, mi amor…siempre estaré contigo? Todas aquellas promesas se fueron a la basura desde el momento en que ella le confirmó el embarazo.
Esta mujer de quien les hablaré hoy sólo tenía 15 años cuando fue engañada por un depravado que aprovechándose de su inocencia consiguió lo que quería: llevarla a la cama. Ilusionada pensaba que era el hombre de su vida sin imaginar siquiera que era una víctima. Él solamente la estaba utilizando para saciar sus bajos instintos sin reflexionar sobre las consecuencias de su vil acto. Luego al enterarse que estaba embarazada como todo un cobarde le aconsejó un aborto. Claro, para el muy miserable era más fácil deshacerse de un ser indefenso que apenas empezaba a formarse en el vientre de su madre que cumplir con su deber.
Sola con su embarazo enfrentó la furia de su familia y del mundo; se dispuso seguir adelante aunque le tocara trabajar el doble, pues nada ni nadie destruiría su ilusión de tener su hijo entre sus manos. Su meta: “contra viento y marea sacaría adelante a su bebé”. ¡Que nadie lo pusiera en tela de dudas!
Desde el mismo instante en que le cerraron las puertas y todos le dieron la espalda comprendió que estaba completamente sola y que tendría que luchar por ambos. Empezó a trabajar para demostrarle a todos que una madre soltera puede seguir adelante y romper con el estereotipo de que la figura masculina es necesaria para poder formar un hogar y es “indispensable” para una buena crianza de los hijos.
Al pasar del tiempo la situación empeoraba pero la fe en Dios era inmensa. Ella siempre decía confió en ti señor tu sabes lo que haces. Nueve meses después, al ver a su bebé entre sus brazos se sintió más motivada. Desde ese instante la vida le cambió. Ese angelito recién nacido le dio la fortaleza que necesitaba y la sabiduría para salir adelante pues con su ingenio logró crear su propio negocio; algo que sorprendió a todos aquellos que le dieron la espalda y le negaron su ayuda.
Hoy día es una mujer feliz, vive como una reina y no le falta nada. Su mayor orgullo es que no necesitó de aquel hombre miserable que negó su paternidad y privó del cariño a su hija. Esa madre sacó adelante y educó a su pequeña sin que él le diera un solo centavo para nada. Él se perdió los mejores momentos de su vida. Dios es justo y sabe lo que hace, después de tantos años volvió arrepentido a pedir perdón; pero ya era demasiado tarde … el tiempo que se ha ido jamás regresa.
Y es por eso que quiero terminar este escrito confesándo a nuestros lectores de Mujer Latina Today e-zine que ese bebé abandonado a su suerte por su padre soy yo. Aquella mujer luchadora y “súper héroe” de esta historia es mi madre. Yo tuve la dicha de traer a mi hijo dentro del matrimonio, con un esposo que nos adora; pero, no tienen idea de cuanto valoro el esfuerzo de una madre-padre porque soy el resultado de tan grande esfuerzo.
El regalo más grande que Nuestro Señor le da a la mujer es el de procrear, así que no te desanimes y sigue con tus metas que nada ni nadie te detenga. Motívate a vivir una nueva vida. Ser madre-padre no avergüenza a nadie; por el contrario es una razón de orgullo y otra definición del concepto de “súper mujer”. Gracias mamá por ser tan valiente en aquel momento. Si no hubiese sido por tan “bella” decisión jamás me hubieras dado el privilegio de hacerte abuela.

Lorena Mora-Mowry de Mujer Latina Today de Ohio y Aurora Medina de “Circulo del Efecto Mariposa” de California, continúan conectando mujeres con su campaña “Mujer, Amate a ti Misma” y hoy hablan del Autoconocimiento o del Autoconcepto, es lo que creemos de nosotras y lo que los otros creen que somos, es el amor que tenemos hacia nosotras mismas y cómo somos percibidas.
Para escuchar este Podcast, favor hacer click en PLAY.
Todos los miércoles, Aurora y Lorena compartiran sus experiencias e información con las mujeres de Ohio y del Midwest que visitan Mujer Latina Today y los jueves, con las mujeres de California, durante el programa “Efecto Mariposa” con Aurora Medina que se transmite en vivo en la radio 104.9 FM de San Francisco de 3 a 4 pm (hora de California) y de 6 a 8 pm (hora de Ohio).
Mi nombre es María, Simplemente María.
Cansada de repetir, deletrear, pronunciar, machacar, estirar y explicar mi nombre para que al final suene como un motor desentonado, destartalado o destemplado. Es por eso que he decidido simplificar mi vida cambiando mi nombre de Lorena a Simplemente María.
No es por que sea una mujer simple sino porque en los Estados Unidos las mujeres hispanas o latinas, cualquiera que sea nuestro nombre, todas somos Marías.
En un país lleno de estereotipos y etiquetas, donde el tiempo es dinero y el cliente siempre tiene la razón, y en donde la explicación se ve más como una complicación; siento que mi decisión de llamarme Simplemente María ha simplificado mi vida y la de mi entorno inmediato.
Como todas las decisiones no son nada simples, me fui a Youtube a indagar más sobre mi nuevo nombre y confundida me encontré que María, la de Simplemente María, la famosa telenovela mexicana está doblada en ruso.
Ese pequeño descubrimiento me fortaleció como mujer hispana, latina o como me llamen, porque el simple hecho de saber que la telenovela ha triunfado en otros continentes y ha traspasado culturas e idiomas me llenó de alegría y de una gran satisfacción.
Pero también me hizo entender que en los Estados Unidos, Simplemente María, la famosa telenovela, no pudo romper la barrera cultural ni la del idioma, sólo nos dejó eso de las Marías del primer capítulo, las del disco rayado, las Marías que dejaron su país o su pequeño pueblo natal para viajar por un mejor trabajo que las pudiera mantener de manera digna.
Lo interesante es que las Marías, las del disco rayado o las del primer capítulo, no son nada simples ni tienen una vida tan simple. Al contrario, con su simpleza y humildad, estás Marías están cambiando a los Estados Unidos y están escribiendo sus propias historias llenas de interesantes capítulos.
Mi vida que era relativamente simple, ahora gracias a mi nuevo nombre, se me complicó al descubrir que José Ignacio, el hijo que María tuvo con el adinerado y vanidoso Juan Carlos del Villar, se enamoró de la hija de la malvada tía Lorena, quien odiaba a María y a su familia, por lo que prefiere verlo muerto antes de ver a su hija con él.
Definitivamente la vida es una telenovela y quien iba a pensar que mi nombre era el de la mala de la película.
¿Será que mi destino es repetir, deletrear, pronunciar, machacar, estirar y explicar mi nombre Lorena o Simplemente llamarme María? Si decido llamarme María, como ya me sé el final de la telenovela, lo único que tengo que hacer es seguir escribiendo o entrevistando a las Marías que están rompiendo las barreras económicas y sociales, tal como lo hizo la María de Simplemente María.
En el ínterin, como veo difícil que Simplemente María sea transmitida en inglés y las posibilidades de que sea vista en ruso son mínimas, seguiré como en las telenovelas, guardando el terrible secreto que Lorena, la de Simplemente María, es la mala de película.
Con la autonomía que me caracteriza, decidí tomar mi auto e irme a comprar el atuendo para la fiesta navideña de la oficina.
Guiándome solo con mi automatismo (instinto) entré en el centro comercial y como toda una autómata caminaba entre tienda y tienda buscando la pieza ideal para lucir en tan importante evento. Me sentía una mujer autoritaria e independiente de toda influencia externa.
Esa soy yo, una mujer clara como el agua y fuerte como el roble, que sabe muy bien lo que quiere en la vida y con el automático puesto, caminaba entre las tiendas buscando el vestuario correcto.
Entré en la tienda - a la que sólo voy en caso de emergencia porque es demasiado costosa - de inmediato vi la blusa y el abrigo perfecto y me fui al vestidor a probarmelos.
El vestidor era un pequeño cuarto decorado con una tenebrosa luz fluorescente, una endeble silla y un enorme espejo listo para criticar y censurar.
De pronto sentí un nudo en la garganta y empecé a ver como mi optimismo se desvanecía ante ese altanero y soberbio espejo. Respiré profundo, me coloqué la blusa; no era la talla correcta. Con calma pedí una talla más grande, mientras veía como ese simple cambio había producido un efecto dominó en mi autoestima.
Desplomada en la silla y mirándome en el espejo reflexionaba en lo autosuficiente que siempre me había sentido, pero ahora viendo como la estima había pérdido su auto, entendí que era algo que nadie puede controlar y que la vida no hay que vivirla con el autopiloto puesto.
Compré la blusa y el abrigo y de regreso a casa pensaba en mi Auto (coche) que voy a dejar de presumir que que soy una Chica autónoma, ya que en realidad soy una Chica con Auto, pero a veces sin Estima.
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