Judge Mary Jane Trapp talks to Ohio Latino Community
Judge Mary Jane Trapp, candidate to the Ohio Supreme Court of Justice talks to Lorena Mora-Mowry about the issues that matter the most to the Ohio Hispanic / Latino community. To listen to this podcast, please click Play,
Candidate for Lt. Governor Yvette McGee-Brown Talks to Ohio Latina Women
Candidate for Lt. Governor Yvette McGee-Brown Talks to Lorena Mora-Mowry about the issues the matter the most to the Ohio Latina Women. To listen to the interview, please click PLAY.

El trauma “incurable” de una violación sexual

Por: Verónica Escribano
Mujeres sin Fronteras
Desde Panamá

La violencia ha aumentado considerablemente en nuestros días y las más afectadas somos las mujeres.  En ningún lugar estamos seguras…ni siquiera en nuestro propio hogar. No se imaginan las historias tan dramáticas que, en los últimos días, he tenido que escuchar de algunas allegadas.  Hoy quise recordar y hablar de un tema que consume el alma de las víctimas y les deja cicatrices muy difíciles de curar.
Durante mi época universitaria conviví con una joven que a mi parecer no era “normal” porque actuaba de forma extraña y siempre estaba “a la defensiva”.  Pequeña de estatura, siempre cabizbaja, introvertida con una leve sonrisa en sus labios.  Así era mi amiga Zulema.  Con el pasar de los años la fui conociendo y, poco a poco,  pude ganarme su confianza.  Fue entonces cuando descubrí aquel oscuro mundo en el que flotaba.

Recuerdo como si fuese ayer cuando la encontré en el baño lavándose la cara con abundante agua y mirándose el reflejo en el espejo.  Lloraba desconsolada como un bebé, tratando de ocultar su desdicha. Antes de salir apresurada la detuve y de inmediato le dije:   “Desahógate, habla de lo te pasa para poder que alguien te ayude”… se limpió sus lágrimas suspiró y me dijo “nada”, se dirigió a la salida (yo pensé que se iría pero me equivoqué).  Ella cerró la puerta  con llave para que nadie nos interrumpiera, se lanzó en mis brazos y me suplicó “no le cuentes a nadie lo que te voy a decir estoy a punto de explotar… amiga no te imaginas el calvario que yo vivo.  Todos los días quisiera que las clases fueran eternas y que no tuviese que regresar a casa”.  Cuéntame, ¿qué sucede?… habla de una vez.

¿Te acuerdas de mi papá? Él en realidad es mi padrastro.  Mi mamá se casó con él cuando yo era apenas una recién nacida.  Él me ha visto crecer y en la medida que crecía me abusaba sexualmente. Mi papá desde hace mucho se acostumbró a meterse en mi cuarto, taparme la boca con una almohada y hacer conmigo lo peor que le puede pasar a un ser humano. Nunca he hablado con mi mamá porque ella no me creería.

¡Tienes que acusarlo!, le dije histérica.   Sí, Verónica…me respondió; pero, ¿cómo le hago?... se trata del esposo de mi mamá y ella puede pensar mal de mi.  Aunque, te digo la verdad, ella tiene que sospechar algo…constantemente le recuerdo que no quiero quedarme sola con él y me esquiva.  Estoy a punto de volverme loca sobre todo cuando pienso en mi hermanita.

¡Amiga tienes que hablar o enloquecerás si sigues callando!, le repetí.  Debes hablar con tu pequeña hermana para ver si le está haciendo lo mismo. ¡Hay que meter a la cárcel a ese pedófilo para que le den la pena máxima!, exclamé muy enojada.  Esa fue la primera y última vez que hablé con ella del tema.  Jamás supe si aquella “desgracia” marcó la vida de otra inocente en la misma familia.

Zulema nunca quiso hablar con nadie.  Se apartó de mi lado para escapar del problema. Su estrategia no fue la mejor ni en casa ni conmigo.   Pensando en solucionar su vida la empeoró; decidió embarazarse de su novio para que éste la sacara del abismo en el que se encontraba.  El remedio fue peor que la enfermedad.  Aún permanece en su casa y, por tan mala decisión, está exponiendo a su hijo a un grave peligro.

A Zulema la volví a ver hace “poquitos” días.  Al mirar nuevamente su rostro todas esas escenas regresaron a mi memoria…pensé en tantas mujeres latinas que están en los “mismos o peores zapatos” por temor a ser rechazadas y que nadie crea lo que hay detrás de sus historias. Por eso, hoy decidí escribir este relato.

  1. Mujer si eres víctima de violencia sexual, no importa quién sea tu agresor, denúncialo.
  2. No permitas que nadie destruya tu vida ni acabe con la pureza de tu alma.
  3. No dejes que te hieran ni te destrocen tu ser. Un acto tan lindo como la manifestación de amor entre dos personas no se puede manchar con un acto atroz y desagradable.
  4. Habla mujer no calles. Grítale al mundo lo que te está pasando. Refunde en la cárcel a tu agresor para que pague por las heridas que tiene tu alma.
  5. Lucha por tus intereses y bienestar, porque nuestra misión en este mundo es ser felices y no dejar que nadie nos mancille ni humille.

Si estás atravesando por una situación semejante, no dudes en buscar ayuda.  Recuerda que allá afuera hay muchas personas dispuestas a ayudarte.  No tomes una decisión equivocada como mi amiga Zulema que prefirió callar.  Acuérdate que si decidimos mal quienes sufren y heredan esas heridas “incurables” son nuestros esposos y los hijos.

María Cobos y su viaje por el desierto

María Cobos es una inmigrante que cruzó el desierto de Arizona porque sufría de violencia doméstica y ahora vive en Kentucky donde ha encontrado la felicidad.

El pasado 25 de julio, María compartió su historia con Lorena Mora-Mowry durante la reunión de Mujeres Latinas de Kentucky en el Centro Cristo Rey.

Lorena: ¿Cómo llegaste a los Estados Unidos?

María: En el año 2000, yo estaba viviendo en México con una violencia doméstica por casi 20 años. Llegué a los Estados Unidos porque mi hermano vio que sólo trayéndome aquí era la única forma de ayudarme para salir de ese circulo de violencia. Realmente cuando uno sufre de violencia doméstica no es culpa de una persona, la culpa es de los dos, uno que es el abusador y el que deja que te abuse. Claro que cuando uno está metida en ese rollo, uno no se da cuenta, uno se hace víctima. Mucha veces las víctimas nos gusta ser víctimas. ¿Verdad? Porque si vamos atrás y atrás, en mi caso, siempre fui abusada por diferentes personas.

Lorena: Pero tu sabias que estabas sufriendo de violencia doméstica ¿Cómo es eso que fuiste abusada por diferentes personas?

María: Si me daba cuenta que era un abuso personal, pero como estaba acostumbrada a que siempre había sido abusada de alguna manera, me parecía normal. Me gustaba sufrir, es lo más estúpido.

Lorena: Culturalmente sentías que era normal porque le había pasado lo mismo a tu mamá o a tu abuelita

María; Si esa es la línea que uno había visto, pero siempre en mi persona buscaba como que me faltaba amor. Entonces en la búsqueda que alguien me quisiera, me dejaba hacer lo que fuera con tal de sentirme querida, sentirme importante para alguien.

Pero también, gracias a Dios, siempre me ha gustado leer y enseñar, me eduqué y entendí que lo que me estaba pasando no era normal. Principalmente tenía dos hijos, entonces empecé a pensar en mis hijos y yo decía que eso no era normal para ellos, pero también, bueno, habían muchos peros.

Yo no me atrevía a dejar las cosas, porque yo me preguntaba dónde voy a ir con esos niños para que alguien me los abuse también. Entonces mi forma de vivir ese abuso fue haciéndoles saber a mis hijos en que situación vivíamos.

Yo me dejaba abusar a sabiendas de que estaba siendo abusada. Sufría de violencia doméstica y eso no siempre incluye golpes; él nunca me golpeó, pero me hacia sentir sicológicamente …nada..

Me decía: Tu no eres más que una cucaracha que puedo pisar cuantas veces yo quiera y yo creía todo lo que él me decía y me sentía como una cucaracha.

El me decía dónde tu vas a ir, quién te va a a querer, tan fea, tan negra y tan gorda.

Bueno, yo me ponía todas esas cosas al frente y yo decía si todo es así como él dice, nadie me va a querer y solamente él es el que me quiere y por eso tengo que quedarme con él. Todo eso estaba en mi mente  siempre y por los casi 20 años que vivi en esa situación.

Lorena: ¿Cómo decidiste o que fue lo que te hizo salir de la violencia doméstica?

María: Bueno, si creo que tuve que pensarlo muy bien porque también hay que hacer un hincapié que yo amaba a ese abusador. Definitivamente yo creí que nadie más me iba a querer, y yo me decía, no puedo dejarlo, no puedo vivir sin él.

Aparte de abusador, yo tenía que trabajar mucho para mantener a mis hijos y gracias a Dios mis hijos hicieron carrera universitaria.Yo trabajé y yo decidí Ok yo vivo una situación de violencia domestica, pero eso no es normal, eso tiene que acabar algún día. No sé cuándo, pero esto va a acabar. Era mi meta que eso se tenía que acabar un día. Yo no sabía cuándo sólo tenía que esperar a que mis hijos decidieran por ellos mismos. Esperé hasta que mis muchachos tuvieran 18 años y hablé con ellos y les dije que me iba de la casa y como ellos conocían la situación, me dijeron mamá tienes toda la razón.

Yo busqué ayuda legal y por orden de un abogado salí de mi casa y entonces me fui a vivir a casa de mi mamá, pero ahí fue donde empecé a sufrir la violencia física.

Este hombre como me estaba separando, me buscaba, me echaba el carro encima, me jaloneaba, me trataba de golpear y me amenazaba. Yo no podía sacar mi nariz fuera de la casa porque él estaba ahí esperándome. Esas historia son tan largas que todavía hoy, que tengo 10 años de no verle la cara y cuando creo que lo escucho, mi corazón… bueno, me pongo tan nerviosa porque le tengo un miedo terrible.

Lorena: ¿Dónde vive él y sabe que estás en Kentucky?

María: Vive en Texas y tenemos 10 años que no nos vemos. Si sabe que vivo en Kentucky, pero ahora mismo estamos divorciados. Finalmente me divorcié de él y  no sabe que todavía me causa un pavor, un terror pensar que lo pueda tener al frente de mi un día. Ahora si le tengo más miedo que antes. Por eso te digo, con la violencia doméstica, uno aprende a manejarla, pero eso no se va así de fácil.

Lorena: Pero te viniste por el desierto, ¿Cuéntanos esa parte de tu historia?

María: Yo vine ilegalmente a este país. Caminamos, como muchas historias de inmigrantes, pero yo lo logré.

Lorena: ¿Cómo llegaste a Kentucky?

María: Mi hermano estaba aquí y me dijo vente yo te ayudo a venir.

Lorena: Gracias al apoyo de la familia saliste de la violencia doméstica y ahora María está culminando sus estudios universitarios de “Child Development Education (Educación para el desarrollo infantil). ¿Te gusta lo que estudias?

María: Me encanta. Yo he aprendido mucho porque me he encontrado a mi misma. Bueno, es increíble ver como yo he superado muchas cosas. Al encontrarme a mi misma me di cuenta quién realmente yo era y no me importa tener 50 años, porque ahora mismo siento que estoy renaciendo.

Lorena: Estás haciendo todo lo que realmente quieres hacer. Pero viviste por 18 años con tu esposo, pensando en tus hijos y ahora estás pensando en ti ¿Dónde están tus hijos?

María: Mi hijo es dentista y trabaja en un hospital y tiene su propia oficina. Mi hija es una licenciada, gracias a Dios, trabaja para Petróleos. Mis hijos están realizados y yo estoy casada nuevamente con un señor americano, un santo del cielo y estoy hiendo a la escuela, estoy en la gloria.

Lorena: ¿Hace 10 años no te imaginabas lo que ibas a estar viviendo hoy?

María: No, nunca. Fijate que he confiado siempre en Dios y nunca me he preocupado en mañana, sólo vivo hoy y trato de sacar lo mejor de hoy. Me encanta divertirme y voy a todos los bailes que puedo. Trabajo en la iglesia de voluntaria, hago todo lo que puedo también y te digo, soy feliz.

María, yo te conozco hace tiempo y veo que trabajas muy duro, pero nosotras sabemos que muchas mujeres que están en silencio, que están todavía viviendo en los 18 años que tu viviste, que no ven futuro, que se sienten como una cucaracha como te decia tu esposo ¿Qué les puedes decir a ellas de tu propio corazón. A esa parte de valorarse para tomar el paso decisivo. ¿Qué le puedes decir a ellas?

María: Bueno más que nada que tengan paciencia y esperen porque esto no lo hacen en un día. Muchas veces queremos cambiar el mundo en un día y no se puede, tenemos que tener paciencia y ver lo que estás haciendo cada día por ti misma.

Yo siempre les digo a todas las mujeres:

Mírense al espejo, realmente ponte en el espejo del baño y preguntate a ti misma: ¿De verdad eres lo que él dice que eres? ¿De verdad eres tan fea como él dice? Mirate y pregúntate todo eso que te dice. Mírate de verdad y preguntate si no vales nada. Pregúntate eso y tu misma te vas a dar cuenta que no es así.

Lorena: Gracias al apoyo de tu familia pudiste salir de la violencia doméstica, pero fuiste tu la que decidió no más.

María: Claro, porque cuando tu vienes caminando por el desierto nadie viene contigo, vienes solita y sólo dependes de ti. Porque las personas que vienen a tu lado, cada uno de ellos están viviendo por ellos mismos. Si tu te caes o te sientas a nadie le importa, Así tu tienes que decidir si sales del desierto y ese desierto lo cruzamos todos los días. Aquí mismo en los Estados Unidos.

Lorena: ¿Te refieres a los retos y desafíos que pasamos todos los días los hispanos?

María: La hermana Juana (Cristo Rey) algunas veces me ha llevado a hablar sobre mi experiencia como inmigrante y yo les digo a todas las personas: Cada día que amanece, que me monto en mi carro, es como empezar a caminar por el desierto, porque en una esquina puede inmigración tomarme y ponerme de regreso. Hay tantos retos en un día.

María prometió contarnos otro día la historia completa del desierto, pero hoy aprendimos el por qué se armó de valor para cruzarlo y encontrar en Kentucky su felicidad.

La otra cara del vestido blanco

Posted By: Lorena Mora-Mowry on July 19, 2010 in Mujer Latina, Mujer Latina Today, Mujer de Hoy, Mujeres sin Fronteras, Violencia Doméstica - Comments: 1 Comment »

Por: Verónica Escribano
Desde Panamá
Mujeres sin Fronteras

El sueño de toda mujer es casarse de blanco y  por la ley de Dios.  Ante él juramos amor eterno, respeto y fidelidad hasta que la muerte nos separe. Esta etapa es una de las más lindas en la vida de una mujer.  Son escalones en los que uno avanza y que llegan en el momento preciso, cuando Dios así lo dispone.

Ya yo alcancé ese peldaño y puedo decir que tengo cuatro años de ser una mujer felizmente casada, con un hijo maravilloso que llegó a multiplicar nuestra felicidad por 100. En mi matrimonio todo es maravilloso (nuevamente, gracias a Dios).  Cuando tenemos algún tropiezo nos sentamos a dialogar sobre el tema hasta llagar a un acuerdo.  Con mi madre aprendí que la comunicación es la base del hogar.

La verdad es una sola:   mi esposo es el pilar fundamental de mi vida.  Hombres como él son únicos:   tierno, cariñoso, amable, pasivo y “súper amoroso”.  Es mi mejor amigo, siempre está allí para escucharme cundo lo necesito. ¡Aquí en Panamá muchos dicen que me encontré una especie en peligro de extinción! Por favor, no se rían.   Los panameños nos inventamos cada cosa y para todo usamos refranes muy autóctonos.

Al observar a mi esposo y reflexionar sobre la incidencia de casos de violencia doméstica en Estados Unidos y Panamá realmente me asusto. No logro comprender como un hombre es capaz de destruir por completo las ilusiones de una mujer que se casa enamorada.  Manchar de esta manera ese vestido blanco con que la llevó al altar; destruir ese juramento de amor y respeto; mancillar por completo la pureza del sagrado sacramento del matrimonio.  ¡Eso es imperdonable!

¿Cómo es posible que todo lo que empezó tan lindo se convierta en una pesadilla?  ¿Cómo es posible que lo que antes era alegría hoy se transforme en tristezas y todo lo que era rosa se torne oscuro?  ¿Cómo es posible que quien jura amor eterno, respeto y fidelidad se convierta en un monstruo que miente y golpea?  Yo me hago todas esas preguntas porque he sido testigo de sucesos semejantes.
En carne propia describo hoy el maltrato que mutilaba la autoconfianza de mi gran amiga “Rosenda”. Así como a ella me ha tocado ayudar a muchas.  Lo cierto es que en todas se repite la misma historia.  “Hoy me golpeó porque tardé en llevarle un vaso con agua… me arrastró por toda la casa y luego me propinó con la golpiza de mi vida… pensé que me iba a matar”, me dijo llorando mi amiga.

Indignada le pregunté __ ¿Hasta cuándo vas a seguir aguantando…mujeeeeeeeeer? Es que no te das cuenta de la vida tan miserable que llevas al lado de ese mal hombre … ¿Qué esperas para  alejarte? … ¿salir de tu casa en un ataúd? “Por favor, Rosenda, ten dignidad y quiérete a ti misma… no dejes que él acabe con lo poco que queda de ti.  No olvides que tú vales mucho. Recuerda siempre que eres una mujer luchadora y trabajadora que podrás salir adelante.  Por favor, da el primer paso:   salte de ese infierno, huye de esa cárcel”, le reiteré por enésima vez.

Con lágrimas en los ojos me responde, “él no quiso pegarme yo soy la culpable de todo, tengo que hacer las cosas como él quiere para que no se enoje, el siempre me pide perdón y me jura que no lo volverá hacer pero soy yo quien lo provoca… yo soy la única culpable. Aunque me pegue, él me quiere … es mi esposo y tengo que estar a su lado; yo se que él va a cambiar”. ¿Se dan cuenta? …baja autoestima y complejo de culpabilidad; dos indicadores comunes en la gran mayoría de los casos.  La mujer acepta el problema, se convierte en parte y no se atreve a salir.

El maltrato sicológico del que mi amiga ha sido víctima durante todos estos años es tan trágico que ella tiene justificación para cada uno de los golpes.  “Soy la culpable de todo, por eso él me maltrata”, esa frase ya era como su lema.

No se cómo una mujer que vive sometida bajo golpes e insultos puede soportar tanto y no atreverse a denunciar.  Pero, (como decimos en Panamá) ese día “cayó la última gota que derramó el vaso”… me armé de valor y juré que esa sería la última vez que de su boca salía el mismo relato.  Empecé una campaña personal y me propuse abrirle los ojos.

Día a día recibía mis llamadas.  Le recordaba lo valiosa que era y lo capaces que somos las mujeres de salir adelante sin la ayuda de un hombre. “Amiga abre tus alas y explora ese mundo que está aguardando por ti, sal y descubre lo maravilloso que es la vida  sin golpes ni humillaciones”, le repetía a cada instante.  No quiero que tu nombre incremente el índice de mujeres que mueren en manos de sus agresores.

Las estadísticas no me dejaban mentir.  Hice un resumen de lo que había escuchado y leído en las noticias locales durante las últimas semanas.  En el 2008, 42 mujeres perdieron la vida por la violencia doméstica en Panamá; en el 2009 la cifra ascendió a 80 y en el 2010 ya se han registrado 34 víctimas, de las cuales 25 han muerto a manos de su pareja, cónyuge o ex esposo.  Indudablemente, una realidad lamentable.

Lo que pasa en mi país sucede en todas partes del mundo.  Es como una enfermedad viral sin remedio, en la cual solamente surte efecto un tratamiento para calmar las molestias. Si la víctima no actúa ni busca ayuda difícilmente podrá salir adelante.  Pero, creo que nosotras mismas podemos hacer la diferencia.

¡Mujeres valórense!
__No permitan que nadie las maltrate ni les robe el alma.
__Salgan de ese mundo turbio en el que se encuentran sumergidas.
__Denuncien a su agresor y atrévanse a triunfar. Un mundo nuevo las espera, sin golpes, gritos ni humillaciones.
__Empiecen a creer en ustedes mismas.
__Renuncien a ese ser maligno con quien viven; ese “tropezón” de la vida que no las deja superarse.  Ya verán que a partir de ese día todo cambiará para ustedes porque Dios empezará a labrar un nuevo camino donde todo será triunfos y alegrías.

¡Mujeres, libérense!

__Rompan las cadenas porque la época de la esclavitud ya pasó.  Una esposa es una joya, una compañera, una amiga.  No es una sirvienta.
__Nosotras tenemos una misión especial en este mundo.  Nacimos para ser triunfadoras, ser esposas y madres felices.
__Tenemos derecho a ser tratadas con dignidad y respeto.  No debemos permitir que nuestras propias parejas manchen la pureza de ese vestido blanco que conservamos como un tesoro porque es el recuerdo de aquel bello momento en que entramos al altar.
__Recuerda que no importa cuántas veces caigas lo importante es levantarse.

Cuando esto pase hay que armarse de valor e inspirarse en el ave fénix que renace entre las cenizas.  Mujer, continúa luchando.  Mujer, motívate a vivir una nueva vida. Mujer, rompe con las cadena de la violencia en tu hogar y no permitas que sigan manchando el vestido blanco.

El estigma de la violencia doméstica

El estigma de la violencia doméstica
-No todas las historias de amor tienen finales felices-

Cuando recibí la e-card de agradecimiento de Lorena Mora-Mowry por la cobertura del primer diálogo de mujeres latinas sobre violencia doméstica me puse a pensar seriamente.  Observaba cada detalle y la delicadeza con la cual mi gran amiga y colega tomó parte de ese artículo publicado y lo “montó” en una bella plataforma con colores pasteles.  Ese tono verde con aquellas “florecitas” era tan radiante como mi vida y mi hogar.  Me acordé de las veces que mi esposo me sorprende con flores, me da un beso muy tierno y me dice cuánto me ama.  Me acordé de la historia de amor de la película Titanic (1997), de la boda de la periodista Leticia Ortiz y el príncipe Felipe de Borbón y hasta del pato Donald y su amada Daisy. Pero, cuando “aterricé” decidí meditar sobre la vida de aquellas mujeres que no tienen el mismo color verde ni las blancas florecitas que diseñó Lorena;  aquellas que no son Elvia Skeens, Kate Winslet en el personaje de Rose DeWitt Bukater, ni la multicolor Daysi tomada de la mano de Donald en un parque de Disney.

Por dos minutos cerré mis ojos y quise ocupar el lugar de alguna mujer que, en ese preciso instante, estaba bajo el “yugo” de manos o palabras que lastiman.   Regresé a tierra e intenté ser adivina porque, esta vez, mi maravilloso hermanito “Google” no me resolvió.   Quería tener el número exacto de cuántas mujeres en el mundo atraviesan por la terrible experiencia de violencia intrafamiliar.   Por más que me desesperé, en el momento comprendí que esa cifra era imposible de adivinar.  Sin embargo, no era difícil definir el drama que las vincula porque el abuso físico o verbal arruina las ilusiones, tritura la autoestima y deja cicatrices emocionales que no se curan con medicamentos.  ¡Muchas veces ni las terapias funcionan al 100%!

Todo esto vino a mi mente después de reflexionar sobre el contenido de mi noticia, la diagramación de la historia y la forma tan especial como Lorena transformó ese trabajo periodístico que hablaba sobre el tema.

En esas mismas fotografías que ilustraban mi artículo había un gran contraste.  Esta vez no se trataba de las florecitas, el color verde, ni el cuento de hadas que vivió la actual princesa de Asturias.  Por un lado un grupo de mujeres sonrientes ante el lente de mi cámara y, por el otro, una madre que sin saberlo, inmortalizó una expresión.  Nunca olvidaré ese instante en que ajusté el “zoom” y capté cuando María del Rosario Cabrera, armada de valor, expuso su caso ante el círculo “Entre Mujeres” que, precisamente, nació ese mismo sábado 10 de julio de 2010 en el Centro Hispano Su Casa.  Esta extraordinaria mujer es una víctima de violencia doméstica que rompió con el ciclo, se hizo independiente, luchó por sacar adelante a sus hijos y retomó su vida…se atrevió a decir “hasta aquí…ya basta”.  Ahora quisiera ayudar a que otras mujeres destrocen esas cadenas y digan lo mismo.

En el momento que tomé esa fotografía vi como los labios de María del Rosario temblaban mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.  Recordar para ella no era nada fácil ni agradable; no obstante, describió su experiencia y demostró que las mujeres somos capaces de lograr todo cuanto queremos, sobre todo cuando se trata de valores como la autoestima, la dignidad y el respeto a la familia.
María __ ¿Puedo narrar parte de su historia en mi noticia?  ¿Me da permiso de utilizar una fotografía que le tomé mientras hablaba? __ le pregunté.  Esta valiente mujer simplemente me dijo “sí, no tengo ningún inconveniente  … quienes me conocen saben lo que viví”.

De ese diálogo salí con una visión bien definida:   si estamos en la comunidad y sabemos de casos de violencia doméstica tenemos la responsabilidad moral de ayudar.  Al entrevistar a Lorena me di cuenta que compartíamos el mismo punto de vista.

En la comunidad hay muchos centros de ayuda; pero nosotras, quienes tenemos la bendición de ser más fuertes, necesitamos unirnos para servir de puente entre las víctimas y las organizaciones de asistencia.  Urge dar seguimiento y verificar que cada caso referido continúa el proceso. En los Estados Unidos las víctimas de violencia doméstica, sin importar el estatus migratorio, están protegidas por derecho bajo la Ley de Violencia contra la Mujer (Violence Against Women Act, VAWA)

Si, de casualidad, usted que me está leyendo atraviesa por una situación semejante o conoce a alguien que se está “marchitando” por golpes o insultos, creo que ha llegado el momento de dar el primer paso: busque ayuda. “El que maltrata a una nos maltrata a todas”; este es lema de la más reciente campaña contra la violencia doméstica aquí en Cincinnati.  ¡Hay que luchar porque más mujeres como María del Rosario se unan a la lista y el día de mañana sean motivo de inspiración para muchas de mis historias!

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Copyright © 2010 Elvia Skeens | All rights reserved | Unauthorized Reproduction Prohibited

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Para leer el artículo de la Elvia Skeens “Circulo de mujeres latinas dialoga sobre violencia doméstica¨en el perídico La Jornada Latina (virtual), siga este enlace http://issuu.com/tsjmedia/docs/ljl_cin_jul16 - buscar página 8.

Para conocer más sobre la campaña haga click en Comunidad de Cincinnati unida en contra la violencia doméstica.

Si necesita ayuda en Cincinnati, favor llamar a Sophia Kostoff de la Alianza de Mujer Inmigrante  al 513-361-2150 * Habla español o  a la línea local de protección (513-872-9259).

Digna Urbina un ejemplo de Valentía ante la Violencia Doméstica

Digna Urbina, de Miami, Florida, hace ocho años se casó con su principe azul y al poco tiempo se encontró con un esposo violento que la maltrataba física, verbal y emocionalmente.

Sola y sin familia, Digna encontró la valentía ante la violencia doméstica y ahora quiere compartir su historia y de lo importante que es saber que hay opciones y que hay luz al final del tunel.

Lorena Mora-Mowry tuvo la oportunidad de entrevistar a Digna para hablar de su inspiradora historia.

La entrevista se ha dividido en dos partes, en la primera parte Digna habla de cómo llegó a los Estados Unidos, su vida con el principe azul equivocado, su desconocimiento de las leyes que la protegían y del temor que no le permitía romper el ciclo de violencia en que se encontraba.

Para escuchar la primera parte de la entrevista, favor pulsar PLAY.

 

En la segunda parte de la entrevista, conoceremos de su nueva vida, de su sueños y de su mensaje para las mujeres que silenciosamente aguantan el maltrato físico, verbal, emocional y sexual por parte de su esposo o pareja.

Para escuchar la segunda parte de la entrevista, favor pulsar PLAY.

 

Más en Digna Urbina rompe barreras y alcanza metas

Digna Urbina rompe barreras y alcanza metas

Posted By: Lorena Mora-Mowry on June 25, 2010 in Latina-News, Latino News from OHio, Mujer Latina, Mujer Latina Today, Vida, Violencia Doméstica - Comments: 1 Comment »

Latinas sobrevivientes de violencia doméstica encuentran una manera de independizarse y mantener a sus familias para salir adelante

Cortesía de López Negrete Communications

Una de cada tres mujeres sufre o ha sufrido violencia doméstica en el mundo, y aproximadamente una de cada cuatro en los Estados Unidos, de acuerdo con la Línea Nacional de Violencia Doméstica.

Este alarmante número es una realidad de la cual muchas de ellas no pueden escapar o simplemente no saben cómo.  Por esta razón, las historias como la de Digna Urbina pueden ser de una gran inspiración para muchas mujeres que están pasando por esta circunstancia, ya que pueden servir como una guía y una lección de vida.

Urbina es sobreviviente de violencia doméstica: era víctima de violencia verbal, física y sicológica por parte de su ahora ex esposo. Digna estaba sola en este país, sin familia; por esta razón puede comprender la necesidad de ayuda que tienen las mujeres que están pasando por esta situación. A Digna le complace ayudar a otras mujeres de una manera positiva, y siente que ella es un instrumento para que otras mujeres que han pasado por experiencias semejantes vean que hay opciones para superarse. Una de las vías que encontró para motivarlas e interactuar con ellas fue comprometiéndose con la compañía Mary Kay. Al relacionarse con mujeres como ella en su negocio, Urbina no solo puede darles una mano, sino que puede ayudarlas a sentirse mejor con ellas mismas al mismo tiempo que se desarrollan en una carrera.

La filosofía y la ayuda que Mary Kay –que ha donado más de 22 millones de dólares a centros de ayuda de mujeres maltratadas en los últimos 10 años– ofrece a las mujeres en su situación, es algo de lo cual ella se siente orgullosa. “Para mí, el logro más importante en mi carrera es que con mi ejemplo de romper barreras, otras mujeres también han logrado alcanzar sus metas. Eso para mí es un regalo.”

La fuerza de voluntad de Urbina y su historia de supervivencia de violencia domestica, combinadas con las oportunidades de independencia económica que Mary Kay ofrece para las mujeres por medio de sus negocios, es algo que debe de servir de ejemplo. Toda mujer latina tiene una fuerza interna que la hace luchar por sus hijos, esa es la energía que debemos canalizar para aprovechar las oportunidades. Digna Urbina y su actual esposo, quien la respeta y apoya en su negocio, pronto tendrán su primer hijo, fruto del amor de ambos.

Comunidad de Cincinnati unida en contra la violencia doméstica

Posted By: Lorena Mora-Mowry on May 21, 2010 in Mujer Latina, Mujer Latina Today, Violencia Doméstica, Violencia Doméstica en la Mujer - Comments: No Comments »

Campaña organizada por la Iglesia Hispana San Carlos Borromeo con el apoyo del Centro Hispano Su Casa, Alianza de la Mujer Inmigrante, períodico La Vanguardia Hoy y Mujer Latina Today e-Zine.

El que lastima a una, lastima a todos en la comunidad

La Violencia Doméstica está en contra de la ley

Por Sophia Kostoff
Alianza de Mujer Inmigrante
513-361-2150 * Habla español

¿Qué es la violencia doméstica?

Cualquier tipo de abuso físico, sexual, emocional, económico, aislamiento o intimidación que sufres por parte de su pareja. Todas mujeres tienen el derecho a ser libre y vivir fuera del abuso.

El que lastima a una, lastima a toda la comunidad, especialmente a los niños.

¿Es esto un crimen?

La violencia doméstica es un crimen cuando una persona conscientemente causa o intenta causar daño físico a la familia o un miembro del hogar.
¿Quiénes son las víctimas?

La violencia doméstica se produce a través de todas las líneas de raza, género, cultura, nacionalidad, orientación sexual, clase social y edad. Cualquiera puede ser víctima de violencia doméstica. La mayoría de las víctimas son mujeres

¿De quién es la falta?

  • Violencia doméstica es un modo de comportamiento
  • Sólo el abusador puede controlar ese comportamiento
  • La violencia o el maltrato no es culpa de la víctima.

¿Qué acciones legales pueden tomar las víctimas?

Las víctimas pueden presentar cargos contra sus abusadores. Las víctimas pueden solicitar una orden de protección. Defensores legales en los refugios y defensores de las víctimas en las oficinas de los procuradores están aquí para ayudar.

Si eres una víctima de la violencia doméstica u otro tipo de crimen, y tu ayudas en el juicio y condena de su abusador, puede ser candidato por el status migratorio legal. Llame a Legal Aid Society y pregunta por Teresa (ella habla español) para responder tus preguntas al 513-362-2783.

¿Qué pasa si las víctimas no están seguras que hacer? :

Llame a la línea local de protección (513-872-9259).
Víctimas pueden confiar en un miembro de la familia o un amigo.
Víctimas pueden contactar a una agencia comunitaria de recurso derivación a un especialista o aconsejara.

Derechos y Remedios Estatales Para Mujeres Inmigrantes Abusadas
¿Cómo buscar ayuda?

Aunque no tengas estatus de inmigración en este país o si tu estatus de inmigración está conectado al visado de trabajo de tu abusador, puedes obtener los siguientes servicios en tu estado:

  • Servicios de refugios y otros programas contra el abuso doméstico
  • Ordenes de protección de la corte
  • Custodia y manutención para tus hijos
  • Ayuda de la policia
  • Asistencia médica de emergencia
  • Tu abusador puede ser procesado criminalmente
  • Tus hijos ciudadanos americanos pueden recibir beneficios públicos
  • Puedes calificar para recibir beneficios públicos dependiendo del estado donde vives.

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