La semana pasada sucedieron tres noticias que nos hizo recordar la famosa canción Ojalá del canta-autor de la trova cubana Silvio Rodríguez.
La primera noticia fue el anuncio del divorcio del Vice-Presidente Al Gore y Tipper Gore.
Después de 40 años de matrimonio a los esposos Gore se les borró las miradas constantes y las sonrisas perfectas, pero sí encontraron las palabras precisas para informar a sus amigos que “su decisión era mutua y la tomaron después de un largo proceso y cuidadosa consideración”.
La segunda noticia fue la visita que realizó el cantante cubano Silvio Rodríguez, el mismo de la canción Ojalá, regresó a New York.
Silvio regresó para dar un concierto en el Carnegie Hall, aunque está vez, con menos sonrisas perfectas. Silvio usó las palabras precisas de las canciones de su nuevo álbum para mostrarle al mundo que, después de 40 años de miradas constantes, “Cuba pide a gritos la revisión de muchas cosas”.
La tercera noticia de la semana y que tal vez sucedió en menos de 40 segundos, fue el robo de la jugada perfecta del pelotero venezolano Armando Galarraga.
Armando en vez de patalear y refunfuñar, se retiró del juego con la palabra precisa y la sonrisa perfecta, gesto que impresionó a los fanáticos del béisbol y a los directivos de GM, que admirados de su nobleza, le obsequiaron un convertible Corvette 2010.
Ojalá tengamos más noticias con palabras precisas y sonrisas perfectas. Ojalá que no se borren de pronto, porque las recordaremos siempre, en todos los segundos, en todas las visiones.
Para ver Ojalá de Silvio Rodríguez en Youtube, favor seguir este enlace http://www.youtube.com/watch?v=u80ocuvZxmY
Valentina Párraga famosa escritora de telenovelas y conocida por su última adaptación de la obra literaria “Doña Bárbara” del venezolano Rómulo Gallegos, aceptó la invitación de Mujer Latina Today para conversar sobre su vida y de su trabajo como escritora de telenovelas para Telemundo.
La entrevista es en Podcast y se dividió en dos partes.
En la primera parte, Valentina nos habla de su experiencia en el “gran¨ mercado norteamericano y en quiénes o en qué se inspira para crear los personajes de sus telenovelas.
En la segunda parte, Valentina nos habla de la nueva producción de Ugly Betty (Betty La Fea) para la televisión norteamericana, de su experiencia en Doña Bárbara y de sus nuevos proyectos en Telemundo.
Nada como encontrar un artículo que te inspire a crear un comercial estilo telenovela y eso fue lo que sentí cuando leí el artículo de Sally Koslow titulado “I am married to ‘Mr. Clean”.
Aquí les va:
Anoche soñé contigo- le dijo Pedro a su adorable esposa Julieta Gómez.
Julieta lo miró con ojos de adoración y medio sonrojada le preguntó que se lo contara. Pedro, el hombre que la conquistó con palabras bonitas y miradas penetrantes, le respondió: Bueno en realidad no era un sueño, sino una pesadilla.
¿Pesadilla? - le preguntó Julieta mientras su imaginación se hacia pedazos y la idea de conocer cómo había sido rescatada de un mugriento y oscuro castillo se acabó en tan sólo 30 segundos.
Si, una pesadilla horrible - le dijo Pedro mientras miraba asombrado a su Julieta - Soñé que estabas usando la esponja equivocada.
¿La esponja equivocada? - asombrada le preguntó Julieta mientras sostenía su dignidad con el marco de la puerta.
Si, estabas usando la esponja equivocada para lavar los platos. ¿Te imaginas? La esponja que usamos para limpiar el sucio de la casa, la estabas usando para lavar los platos. ¿Qué horror?
Julieta desilusionada le respondió - Bueno si en el supuesto caso que la hubiese usado, recuerda que siempre la esterilizamos en el microondas por 30 segundos.
Tienes razón - respondió Pedro - Pero vivimos en un mundo de reglas y es por eso que no se puede permitir el uso de una esponja equivocada, especialmente si se trata de lavar los platos. Sabes muy bien, que las esponjas de fibras multiuso para la cocina, aunque han sido elaboradas para durar y limpiar más que cualquier otra esponja del mercado, sin embargo siempre empiezan grandes e invencibles y al poco tiempo, se deshilachan y terminan odiadas y arrinconadas debajo del fregadero.
Me alegro que haya tenido esa pesadilla - dijo el adorable Pedro mirando a su esposa con esos ojos que derriten a cualquiera - porque ahora no se te va a olvidar que sólo puedes usar la esponja de fibras multiuso para limpiar el sucio de la casa.
Indignada julieta le respondió: De ahora en adelante voy a usar la esponja Mágica del Sr. Clean, ya que mágicamente borra las desiluciones que se encuentra uno en la vida y restablece una relación que se ha interrumpido por culpa de un absurdo sueño ( Erase and Renew).
Definitivamente, suspiró Julieta, hasta las ilusiones también mueren en 30 segundos.
Aquí estoy, después de una larga espera, en el balcón de Julieta en Verona, Italia.
Estoy tan feliz que no se que decir, sólo que el sol brilla de una forma muy singular y el azul del cielo me recuerda al de las películas de los cuentos de hadas, claritos y sin nubes.
Ya en el balcón, me asomo con timidez, no se si será por la emoción o por mi inexplicable temor a las alturas. Con extrañeza veo como las personas esperan impacientemente para tocar los senos de la escultura de bronce de Julieta porque, supuestamente, tocarlos les da suerte en el amor. Yo, simplemente, me limité a medir la altura de la pared, el tamaño del balcón y el grosor de la enredadera que Romeo utilizó para subir a ver a su amada Julieta.
A simple vista, y eso que no se nada de construcción, me doy cuenta que Romeo pudo haber subido y bajado el balcón en un dos por tres, sin ningún tipo de ayuda. Pero analizando los números veo que cualquiera pudo haber subido y bajado de este bendito balcón.
Preocupada verifiqué una vez más la altura y tristemente descubrí el motivo por el cual mi Romeo se dio por vencido tan fácilmente; el balcón de mi casa era muy alto.
Trágico descubrimiento en tan romántico lugar, pensé en voz alta y lo peor de todo, es que mi Romeo se encontró con otro pequeño problemita, el balcón tenía rejas como todos los balcones en Latinoamérica. Pero eso no era excusa, eso lo sabía él, ya que casi todos los balcones tienen rejas para proteger las casas de aquellos que roban otra cosa diferente a los corazones.
Pobre mi Romeo, se dio por vencido tan fácilmente, no sólo por las rejas o la altura del balcón, sino también porque en vez de encontrarse con una simple enredadera que lo pudo haber motivado a subir, se encontró con un grande y tosco árbol de mango.
Mi Romeo se encontró con obstáculos tan tropicales que seguramente se preguntó: ¿A quién se le ocurre subir un árbol para rescatar a una Julieta dentro de un balcón enrejado? ¡Definitivamente a nadie! y sin pensarlo dos veces se fué y nunca más regresó.
Ahora entiendo porque no fue suficiente la mirada perfecta o la sonrisa tímida que tanto practiqué, ni tampoco las infinitas conversaciones que mantuve con mi Romeo; su romanticismo murió en el momento en que vió el balcón de mi casa.
Definitivamente la culpa fue del balcón, porque honestamente, yo no era ni tan fea ni él era tan indiferente, al contario era medio romántico.
Estoy más que segura que eso fue lo que me pasó con mi Romeo. El pobre no se inspiró para seguir los pasos del famoso héroe veronés y conquistar a la Julieta tropical que tan ilusionadamente lo esperaba detrás del enrejado balcón.
Triste realidad - dije en voz alta - mientras una elegante dama, como de mi edad, me tocaba mi espalda y con voz medio timida me dijo: Señora, es mi turno de ser Julieta. La miré sorprendida, pero viendo sus ojos, de inmediato me di cuenta que era otra que tuvo problemas con el balcón.
Mi primer amor fue un caballero de la corte, un luchador incansable y capaz de derrumbar cualquier obstáculo en la vida. Era un hombre alto que caminaba como si el mundo estuviese bajo sus pies y tenía una mirada que dejaba sin respiración a cualquiera que pasara por su lado; era el hombre perfecto, tipo telenovela y con muchas admiradoras.
Por mi parte, cada vez que lo veía me hacia sentir como una dulce y frágil doncella que desde su balcón esperaba pacientemente ser rescatada y llevada en los brazos de tan admirado caballero.
Pero pasaros los días y me cansé de esperar y de suspirar, con tristeza me tuve que bajar del balcón; quitarme el traje de doncella, subirme las mangas y ponerme a luchar en la vida.
Ahora después de tantos años, mi caballero de la corte, ese ser ideal e invencible que me hacía tanto suspirar, lamentablemente en algún momento de su vida se encontró con un enemigo que no pudo vencer; la droga.
Mi caballero se convirtió en un vagabundo que ahora vive deambulando por la ciudad, luchando contra un dragón que lo persigue y lo destruye lentamente. No sé cuándo empezó su batalla ni cuándo la perdió, ni tampoco le puedo juzgar por no haber sido lo suficientemente valiente para vencer tan poderoso enemigo.
Pero su historia me puso a pensar: ¿Qué nos hace luchar en la vida? ¿Por qué unos triunfan y otros se dan por vencidos?
Además del apoyo espiritual, ¿Qué otro ingrediente es esencial para seguir creciendo y lograr los sueños que se tenían cuando jóven?
Conocer de su paradero me ha impactado enormemente. Aunque mi caballero es responsable de su propio destino y no hay terceros culpables, pero siento que no estuve cerca de él para ver su banderita blanca pidiendo ayuda para sacar ese enemigo de su vida.
Mi caballero ahora es un mendigo; es un hombre que perdió la batalla de vivir y no hay mucho que hacer; está vencido sin sueños que perseguir ni espíritu para luchar.
En la vida se lucha muchas batallas, pero si se conoce el destino final, se tiene trazada la ruta y se lleva consigo una brújula, un mapa y el apoyo de un grupo de amigos, puede que sirva para derrotar a los dragones que toman control de nuestras vidas.
Mi primer amor me enseñó algo muy importante y es que no podemos idealizar a nadie ni ponerlos en un pedestal porque al final todos somos seres humanos.
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