Artículo publicado 9 de Septiembre del 2007
Aquí estoy otra vez, en frente de esa cosa de cabellos parados y envuelta en un ajustado traje azul brillante.
La miro y verla ahí sin hacer o decir nada, siento que no le tengo el más mínimo afecto. Absolutamente nada de afecto y la seguiré criticando porque lamentablemente se ha convertido en el tormento de mi vida es, y es, nada más y nada menos, que mi escoba.
Bueno, ustedes pensaran, por favor, es solo una escoba y sólo sirve para limpiar y listo. Pamplinas si sus colores brillantes son de mal gusto y no combinan para nada. Pero de verdad, aquí entre nosotras, porque las escobas no tienen mejores colores y por qué Gucci o Dolce no le ponen un toque glamoroso y lo venden en Target. Sería genial tener a nuestro lado a una escoba elegante para que nos acompañe mientras limpiamos y pensamos.
La triste realidad es que ni Gucci o Dolce limpian sus casa y tampoco estan interesados en venderlas en Target. Pero aquí estoy, una vez más, refunfuñando y limpiando con guantes amarillos, esponjas de colores escandalosos y un polvoriento aburrido plumero.
Respiro profundo y pregunto mirando al cielo: ¿Por qué no seré la hermana perdida de Gucci o Dolce? Bueno, al menos siento que mi humor siempre me acompaña mientros limpio, pero ¿Cuántas de nosotras tienen por oficio limpiar y ni se quejan ni tienen tiempo para pensar tonterías como yo?
¿Cuántas mujeres como fantasmas limpian hoteles, casas o negocios? La realidad es que en los Estados Unidos, miles de inmigrantes, con documentos o sin documentos, estan haciendo las tareas que las demás personas no quieren hacer.
La película “Un dia sin Mexicanos - aunque “fue una sátira política; una exagerada fantasía acerca de lo que pudiera pasar en California si súbitamente desaparecieran los trabajadores inmigrantes. Pero ahora pareciera que la vida esta imitando arte” (de acuerdo a Tamar Jacoby en el artículo ¨California without a Mexican, Latimes.com). No hay que ser economista para ver cómo la politica actual de Inmigración, además de la retorica antimigratoria de gobiernos estatales y locales, no solo están deteriorando la economía de California sino la del resto del país.
¿Qué va a pasar con las empresas de agricultura, restaurantes, sub-contratistas, plantas procesadoras, empresas de la construcción, de limpieza y sin contar con los millonarios que contratan mujeres latinas para limpiar y cuidar a sus hijos?
Gracias a la agresiva campaña de inmigración, esos negocios y particulares, ahora se están sintiendo entre la escoba y la pared.
Los hispanos son honestos trabajadores, pero muchas de esas empresas y/o particulares, han sacado provecho de su situación migratoria, para pagarles por debajo del salario mínimo y sin otros beneficios, como el seguros de salud. Sin embargo, esos trabajadores sin documentos, pagan los mismos impuestos que pagamos todos los que vivimos legalmente.
Lo bueno de esto, es que la sociedad americana debe empezar a aprender a comer hamburguesa sin lechuga. De acuerdo al artículo de Tamar Jacoby “El 70% de los trabajadores agricolas son inmigrantes ilegales¨y si estos se marchan, ¿Quién va a sembrar y a recoger las lechugas? De igual forma, ¿Qué va a pasar con los jardines de las mega-mansiones o con el elegante restaurante cuando le deporten a su cocinero?
Detrás de todos esos negocios, de seguro hay rostros de trabajadores hispanos. Tal vez, ahora estamos sufriendo por las deportaciones, pero la realidad es que no somos los únicos, los negocios también están sufriendo.
Es hora de valorarnos un poco. ¿Se imaginan si los doce millones de personas que se encuentran indocumentadas se regresan a sus países?
¿Qué les pasaría a los negocios en los que trabajan?
De pronto, esos negocios se verían obligados a presionar al congreso para legislar por una reforma migratoria justa y tal vez, los doce millones regresarían, pero eso si, no como fantasmas, sino como personas que merecen salarios justos y las mismas prerrogativas que cualquier otro empleado de los Estados Unidos.
Mientras tanto, yo sigo entre la escoba y la pared, pero eso si, yo estoy muy clara, porque sé que mi escoba no funciona sin mi, es por eso que siempre que la guardo le digo, con una amplia sonrisa: Hasta la vista baby, I’ll be back.
Para leer el artículo completo de Tamar Jacoby ¨California without a Mexican” del www.Latimes.com haga clic aqui
Tags: Familia, Hijos, Imigración, Matrimonio, Mujer de Hoy, Vida
Mujer Latina Today LIKES:
Lomitoons.com
September 14th, 2007 at 6:29 pm
Lorena, yo siento que la agricultura es muy importante aqui en los Estados Unidos. Lamento mucho que los inmigrantes sin documentos, sean los únicos que hacen ese trabajo tan fuerte y tan mal pagado. Espero que las lechugas se pongan bien costosas.
Yo opino igual que tu, ¿Por qué no Gucci o Dolce diseñan una escoba?Si las venden con diamantes y cuero italiano, yo lo compraría inmediatamente y quizás limpiaría mi casa. Por el momento, mi escoba me recuerda a Frankestein, es verde, con el pelo corto y es muy duro.
Suerte,
Juanita P.
September 14th, 2007 at 6:56 pm
Lorena,
Es excelente y maravilloso tu articulo, ya que te enfocas crudamente en la situación migratoria que actualmente estan viviendo miles de personas en los Estados Unidos,
September 14th, 2007 at 7:22 pm
En verdad no envidio para nada vivir en los Estados Unidos. Sentir que uno es menos que nada, es muy triste, y mas cuando uno migra para encontrar un mejor futuro.
Compadezco a todas esas perosnas que perdieron todo, sin poder reclamar nada, ya que para los Estados Unidos no existen como personas. Y yo me pregunto ¿Dónde estas los derechos humanos que tanto cacarean proteger los Estados Unidos cuando en su propia casa son continuamente violados?